Y el libro del mes de septiembre es…

¡Hola a tod@s!una-extraña-en-la-playa-reseña-marie-hermanson-blog-literario-libro-cafe-y-manta

Estoy un poco liada estos días ordenando el resto de mi vida… Pero tengo tiempo para despedir septiembre recordando con vosotros la lectura que más he disfrutado este mes.

Esta vez elegí Una extraña en la playa de Marie Hermanson porque el tiempo característico de septiembre acompaña al tono melancólico de este libro. Además es una lectura de las que se pueden tomar con calma, acompañándola de un buen café y una mantita para esos días lluviosos que nos esperan. Si alguien se ha perdido mi reseña, la puede encontrar aquí.

Espero encontrar hueco en octubre para seguir contando lo que voy leyendo.

¡Hasta pronto!

Una extraña en la playa de Marie Hermanson

Una extraña en la playa. Marie Hermanson.una-extraña-en-la-playa-reseña-marie-hermanson-blog-literario-libro-cafe-y-manta

  • Editorial: Alevosía
  • Nº páginas: 248
  • ISBN: 9788416413034

Bueno… Agosto se ha terminado y yo espero que os haya dejado recuerdos maravillosos.

La novela que traigo para despedir el verano está ambientada justo en eso. Los veranos. Los recuerdos. La nostalgia de preciosos momentos que vivirán para siempre en nuestra mente. Pero vamos por partes…

A modo introductorio tenéis que saber que esta novelita de aquí tiene un gran reconocimiento en la esfera literaria sueca, habiendo vendido en su país más de 300.000 ejemplares y con traducción posterior a 12 idiomas. ¿Algo tiene que tener, no?

Los capítulos se intercalan entre dos historias completamente diferentes, básicamente los recuerdos de infancia de Ulrika y la vida adulta de Kristina.

Ulrika, madre de dos hijos, divorciada, acude al pueblo costero donde veraneaba de pequeña y los recuerdos la invaden enseguida. De hecho, los recuerdos de Ulrika invaden gran parte del libro y con ellos la nostalgia con la que se describen en primera persona por ella misma, que tiene la capacidad de atrapar al lector, sumergirlo en un ambiente casi mágico y no soltarlo hasta que todo haya terminado. Por ahí dicen que en su éxito también ha influído la inclusión en la historia de mitos escandinavos; yo desconozco tales mitos, pero sí puedo afirmar que todo tiene cierto toque inquietante y supongo que un poco dramático. Un detalle que tengo que destacar de Ulrika y que me ha desconcertado mucho es la predilección que tenía por su amiga. Predilección es poco, tenía dependencia, exponiendo por tanto lo insegura e introvertida que era. Esto personalmente me chirriaba un poco, ya que eran comentarios muy frecuentes.

Mis sentimientos por Anne-Marie eran en muchos aspectos similares a un enamoramiento, con la diferencia de que no había un final. Yo notaba cada primavera las leves señales de la naturaleza; cada una de las pequeñas flores tusilago, los estorninos que volvían eran como flechas pequeñas que indicaban la dirección correcta, la del verano, la de Anne-Marie.

Y cada verano los mismos nervios al volver a verla. Esas primeras horas en que, aterrorizada, notaba que ella había cambiado, que era otra Anne-Marie. Otro peinado, otra ropa, una manifestación de la moda de Estocolmo que yo no sabía que seguía, todo era como una amenaza. Y luego el momento crucial en que una broma, un recuerdo en común o una explosión de risas volvía a establecer la comunicación entre nosotras.

El narrador se coloca en tercera persona para describir las vivencias de Kristina, capítulos mucho más breves, hechos mucho más concisos, pero de una importancia vital en todo el entramado de la novela. Lo único previsible claramente en la trama es que las vidas de estas dos mujeres están conectadas, de lo contrario no tendría sentido ponerlas juntas. Obviamente, estoy haciendo la reseña con un cuidado especial para no caer en el más ínfimo spoiler, odiaría estropear una buena lectura. Kristina podía haber sido una exitosa mujer pero su demencia rompe cualquier esquema de futuro dejándola sumida entre sombras y miedos. Es un personaje fascinante, muy bien creado.

Se avergonzaba cuando recordaba la época en que iba por el centro de la ciudad con máscaras de animales asustando a la gente. Todavía guardaba en la cartera un plano y fotos que se hizo en la Estación Central con la máscara del zorro. Podía ver sus propios ojos, tristes y asustados, detrás de esa imagen amenazante. Las máscaras no eran más que una penosa coraza, pero entonces las necesitaba. El zorro, el águila y el tigre se habían acercado a ella y le habían dado su espíritu. Las máscaras fueron destruidas, pero ella retuvo el espíritu del animal en su interior. Siempre que quería se convertía en uno de ellos y vería con los ojos del animal. Sonrió al pensarlo, porque esa facultad era su secreto.

El resto de personajes secundarios están muy bien definidos y algunos tienen muchísima importancia. El estilo de la autora es brillante, diría que con un toque poético, te transporta a su mundo con una facilidad increíble. Aunque no conozcas la costa sueca ni los fiordos como es mi caso, vivirás en ellos durante tu lectura. El final no lo es tanto pero ni falta que hace. Es como si la historia misma se hubiera quedado en paz y no hiciera falta añadir nada más. Desde mi punto de vista simplemente genial.

Personalmente tanta nostalgia me pone triste, aunque debo decir que es un libro precioso, digno de leer. Y lo digo sin miedo. Recomendable 100% para este final de verano.

Un besito,

Hannah Nah