República luminosa de Andrés Barba

republica-luminosa-andres-barba-critica-blog-literario-libro-cafe-y-mantaRepública luminosa. Andrés Barba

  • Nº páginas: 187
  • Editorial: Anagrama
  • ISBN: 978-84-339-9846-0

¡Hola de nuevo!

Hace mucho que no paso por aquí pero creo que nunca es tarde para retomar los buenos hábitos. Además el libro que traigo hoy me inspiró ese deseo de volver a analizar una lectura, de detenerme entre sus páginas y preguntarme por aquello que realmente quiso transmitir el autor con sus palabras.

Estoy hablando del libro ganador del 35º Premio Herralde de Novela.

La acción se desarrolla en una pequeña ciudad subtropical denominada San Cristóbal, un lugar agobiado por la selva y bordeado por las aguas marrones del río Eré. Se trata de una provincia pobre donde el narrador se asienta en el año 1993 tras ser ascendido como funcionario directivo del departamento de Asuntos Sociales.

Se produce la aparición de unos niños que al principio nadie toma en cuenta, a los cuales se confunde con los niños pobres de la calle. Todo el mundo parece preguntarse de dónde podían haber aparecido esos críos que hablan además un idioma desconocido y que poco a poco se van haciendo cada vez más visibles en el núcleo urbano como una enfermedad que va enseñando sus síntomas antes de mostrarse del todo. Son solamente críos de entre 9 y 13 años pero éstos no muestran la inocencia de la infancia sino una mentalidad delincuente de rasgos claramente adultos. La violencia y los asaltos aumentan en las calles y pronto todo el mundo comprende que estos niños recién llegados son el verdadero problema.

La mezcla de personalidad infantil y violencia adulta en unos cuerpos de niños de entre 9 y 13 años es en cierto modo siniestra. Maldad e inocencia de la infancia son antagonismos que resaltan a lo largo de toda la lectura y que obviamente desde el punto de vista moral choca. Además el autor recalca que la forma de organizarse de estos críos es inexistente, no habiendo un líder interno o externo que dirija sus actos. Sus acciones parecen juegos desorganizados que de alguna forma se convierten en hechos conjuntos.

Y es que estos niños no solo desconciertan al lector, sino también a los habitantes de la ciudad de San Cristóbal. De hecho se forman dos grupos bien diferenciados. Por un lado están los adultos que no comprenden cómo se puede llegar a torcer una situación así y en cierto modo tardan en comportarse con la madurez necesaria para aportar una solución. Por otro lado están los niños que, casi sin palabras, inmersos en su mundo y seducidos por la libertad infantil, se comportan como un grupo homogéneo; como si los niños realmente hablaran un idioma diferente al de los adultos, como si fueran de una especie diferente que se entienden solo entre ellos y como si vivieran en un mundo diferente del de los adultos.

Cuando estaban alegres apenas se diferenciaban de nuestros hijos. Gesticulaban para hacerse reír entre ellos, o se levantaban rápido después de rodar y al hacerlo se caían de culo provocando un gran jolgorio. Yo mismo recuerdo haber sonreído en muchas de aquellas ocasiones, asombrado de que fueran los mismos a los que evitábamos cambiándonos de acera o cruzando las plazas de lado a lado cuando los veíamos.

El autor desgrana la psicología de estos niños inventados durante todo el libro, los analiza con la voz del narrador protagonista con una curiosidad minuciosa, como si analizara el caso desde un punto de vista empírico, con todas las pruebas delante e intentando explicarse a sí mismo lo que sucedió hace ya veinte años.

El narrador tiene un punto de vista adulto. Sin embargo la historia trata de niños. Desde luego, yo me quedo con esto:

La infancia es más poderosa que la ficción.

Un libro profundo que recomiendo sin dudar. El autor tiene una voz franca e inteligente con la cual consigue hacer dudar al lector: ¿estoy leyendo ficción o realidad?

¡Nos leemos pronto! 😉

****Gracias a mi prometido Esteban por este bonito regalo.

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